Cada día llegan a casa chicos que vienen de la calle, de los ghettos, de la droga, de la cárcel o de historias rotas que nadie debería vivir. Algunos vienen por una cura, otros por comida, otros simplemente porque saben que aquí alguien les va a mirar a los ojos.
Nuestra casa
Un hogar en Monrovia para quienes necesitan volver a saberse hijos, hermanos y amados.
"Fui forastero y me acogisteis"
Nuestra casa no es solo un techo sino una mesa compartida, una conversación, una llamada, una mirada. Un lugar donde muchos empiezan a descubrir que su vida no está perdida y que todavía pueden soñar con un futuro distinto.
”Aquí no solo se cura una herida: se vuelve a mirar a cada uno como a un hijo y como a un hermano.


